Vapor "Cirilo Amorós"

Aportación de la Naviera Ferrer Peset Hermanos

a la constitución de la Compañía Trasmediterránea

Última actualización: 29 de junio de 2013
CARACTERÍSTICAS
Nombres y propietariosCorso (1893 - 1899)

G. H. Wills & Co - Cardiff

Primero (1899 - 1908)

Sociedad de Vapores Melitón González S. en C.

Primero (1908 - 1915)

Rodríguez Cerra S. en C.

Primero  (1915 - 1916)

Compañía Gijonesa de Vapores

Cirilo Amorós  (1916 - 1917)

Ferrer Pesset Hermanos

Cirilo Amorós (1917-1926)

Compañía Trasmediterránea
TipoCarga
Año de construcción1893
AstillerosCampbeltown Ships Building Co. Ltd.

Campbeltown -Inglaterra
Número de construcción36
Armador de la contrataciónG. H. Wills & Co.
Armador receptor del buqueG. H. Wills & Co.
Fecha de la botadura17 de octubre de 1893
Fecha de la entregaNoviembre de 1893
Final del buqueEl 14 de febrero de 1926, navegando hacia Liverpool y a consecuencia de la niebla reinante, encalló en las costas de Irlanda en los acantilados de Ballyvooney Cove, en el condado de Waterford. Se dió por perdido y fue desguazado "in situ".
MatrículaGijón (desde 1900)

Valencia (desde 1916)
Identificación1098440
Peso muerto1.850 t
Registro bruto1.252 t
Registro neto777 t
Eslora e.p.p.70,10 m
Manga9,96 m
Puntal5,00 m
Calado4,20 m
Número de bodegas4
Potencia de propulsión115 NHP

750 IHP
Velocidad10 nudos
PropulsiónUna máquina alternativa de vapor de triple expansión.

Fabricada por John G. Kincaid & Co. Ltd. de Greenock.
HISTORIAL

Primera etapa de su vida marinera bajo pabellón inglés

La construcción de este buque fue encargada por la naviera inglesa G. H. Wills & Co., de Cardiff, a los astilleros Campbeltown S. B. Co. Ltd. de Campbeltown (Inglaterra), siendo la construcción número 36 de los mencionados astilleros. La botadura del buque tuvo lugar el 17 de octubre de 1893, recibiendo el nombre de Corso y fue entregado a sus propietarios en noviembre del mismo año.

El Corso era un buque de carga, con casco de acero, proa recta y popa de espejo. Tenía una esbelta chimenea en el centro, donde se encontraba la superestructura y un pequeño puente abierto. De 1.252 toneladas de Registro Bruto, 777 toneladas de Registro Neto y 1.850 toneladas de Peso Muerto, sus dimensiones eran: 70,1 m de eslora total; 9,9 m de manga; 5,0 m de puntal y 4,2 m de calado. Estaba propulsado por una máquina alternativa de triple expansión que, con una potencia de 115 NHP, le imprimía una velocidad de casi 10 nudos. Disponía de cuatro bodegas de carga y su jarcia estaba formada por dos palos y cuatro puntales, uno por bodega.

El Corso bajo pabellón español con el nombre de Primero

A finales de 1899 el Corso fue adquirido por la naviera española Sociedad de Vapores Melitón González y Cía. S. en C., que lo renombró Primero y lo matriculó en Gijón en el año 1900. El Primero estuvo destinado, en sus primeros años con el nuevo armador, a prestar servicios entre los puertos de la Península.

En diciembre de 1904, cuando navegaba a la altura de Cabo Quejo, sufrió un percance al participar en el abordaje con el vapor español Peña Cabarga como consecuencia de la nieba reinante. Ambos buques tuvieron que entrar de arribada en el puerto de Santander aunque sin grandes averías.

El 21 de junio de 1907, entrando de arribada en el puerto de Barcelona colisionó con el vapor Castro, perteneciente a la valenciana Casa Montesinos, el cual zarpaba hacia Almería con carga y pasaje. El choque tuvo lugar en el extremo sur del muelle de España. El Castro, con graves averías en la amura de estribor y varias vías de agua, se fue a pique entre los cruceros Extremadura y Carlos V, que estaban fondeados cerca de la escollera del Este. Sus tripulaciones prestaron auxilio a los náufragos, que se salvaron sin que se produjeran desgracias personales. El Primero sufrió daños de mucha consideración.

En 1908 la Sociedad de Vapores Melitón González y Cía S. en C. pasó a denominarse Rodríguez y Cerra S. en C. y el Primero se integró en la nueva contraseña sin cambiar de nombre. En 1915 se creó la Compañía Gijonesa de Vapores por la fusión de Rodríguez y Cerra S. en C. con la naviera Antonio López de Haro y el Primero mantuvo su nombre y matrícula. Estuvo dedicado al transporte de carbón y carga general entre puertos nacionales del Cantábrico y Mediterráneo.

En 1916 la Compañía Gijonesa de Vapores fue adquirida por la naviera valenciana Ferrer Pesset Hermanos y el Primero pasó a denominarse Cirilo Amorós, matriculado en Valencia.

El 14 de septiembre de 1916, cuando navegaba a la altura de Viana do Castelo (Portugal) con un cargamento de frutas, maíz y algarrobas con destino a Cardiff, se declaró un incendio en la bodega nº 1 y hubo de entrar de arribada forzosa en el puerto de Vigo. El buque algibe Roberto atracó a su lado comenzando los trabajos de extinción del incendio pero el incendio se extendió a la bodega nº 2, y ante el incremento que experimentó el incendiola autoridad marítima ordenó que el barco fuese llevado a la ensenada para vararlo e inundarlo. Una vez extinguido el incendio el buque fue reflotado y reparado.

El Cirilo Amorós bajo la contraseña de Trasmediterránea

El 25 de noviembre de 1916 al quedar constituida la Compañía Trasmediterránea por el aporte financiero y de buques de las navieras Compañía Valenciana de Vapores Correos de África, Sociedad Línea de Vapores Tintoré, Ferrer Peset Hermanos y Sociedad Anónima de Navegación e Industria, la naviera Ferrer Peset Hermanos contribuyó con 15 millones de pesetas, correspondiéndole 15.000 acciones y aportando los siguientes buques: Cullera, Comercio, Antonio Ferret, Antonia, Cirilo Amorós, C. Sorni, Ruiz Capdepón, Marqués del Turia, Joan de Joanes, Pérez Pujol, Félix Pizcueta, Peris Valeró, Españoleto y Poeta Querol.

El Cirilo Amorós, con su nueva contraseña, estuvo prestando servicios entre puertos peninsulares, con extensiones a los británicos de Liverpool, Bristol y Cardiff, y también en el Mediterráneo hasta Marsella y Génova. Durante algunos periodos mantuvo línea regular con los puertos canarios, con visitas a Casablanca y Melilla.

El 24 de Julio de 1921 el Cirilo Amorós tuvo la ocasión de contribuir al levantamiento del ánimo de la población melillense, hostigada por las huestes de Abdelkrim, al llegar a Melilla con un Grupo de Regulares que había embarcado en Ceuta.

En septiembre de 1925, al mando del capitán Joaquín Herrera, participó en el desembarco de Alhucemas transportando animales y formando parte de la flotilla VI, con las unidades Escolano, Barceló, Andalucía y Rey Jaime II, de la Columna Saro, que se concentró en el puerto de Ceuta.

Su último viaje

El 27 de enero de 1926, también al mando del capitán Joaquín Herrera, partió de Barcelona para Castellón y Alicante con el objeto de tomar un cargamento de frutas, hortalizas, tabaco y vino destinado al puerto de Liverpool. El día 4 de febrero zarpó del puerto de Alicante y cuando ascendía por la costa portuguesa, debido al temporal reinante, el día 10 hubo de entrar de arribada forzosa en Vigo. Con la mejoría del tiempo pudo continuar su viaje, el cual sería el último que realizara. Desde Cabo Touriñán se puso rumbo directo para recalar en la irlandesa Carnsore Point. En la última parte de su recorrido la navegación continuaría por el Canal de San Jorge, que separa Gales de Irlanda, hasta el puerto de Liverpool. El domingo 14 de febrero amaneció con una densa niebla cuando se aproximaban al punto de recalada en el Sureste de Irlanda. A pesar de haber corregido en varias ocasiones el rumbo a estribor para dar un mayor resguardo, el viento y la corriente le habían abatido peligrosamente a babor.

La costa cada vez estaba más cerca, y el Cirilo Amorós avanzaba muy despacio, emitiendo regularmente las señales de niebla. De repente notaron algo por la proa. El capitán ordenó atrás toda, pero ya no hubo tiempo. Con gran estruendo, el vapor se montó sobre unas piedras en una zona de acantilados conocida como Ballyvooney Cove, cerca de Stradbally, en el condado de Waterford. El Cirilo Amorós quedó rozando con su proa el acantilado, encajado en una cama de piedras plana y regular, en posición adrizada y a aguas iguales que provocó el desgarro de los fondos y la inundación de varios compartimentos. La tripulación fue auxiliada por numerosos lugareños que, desde lo alto del acantilado lanzaron cabos que se hicieron firmes en la proa del vapor. Uno a uno fueron recuperando a los tripulantes, hasta estar todos seguros y a salvo en tierra firme.

Con la marea baja, el Cirilo Amorós quedaba prácticamente en seco y dejaba visible numerosas averías. Mientras, los tripulantes fueron trasladados a la ciudad de Stradbally, la más importante de la zona y distante unos 35 kilómetros del lugar del accidente. La Compañía Trasmediterránea determinó su traslado a Liverpool y, desde allí, regresaron a España a bordo del vapor Juan Maragall.

La situación en que quedó varado, así como la complejidad de las averías sufridas y la antiguedad y valor del buque, hicieron inviable su salvamento. El Cirilo Amorós fue desguazado, por la empresa Eastwood de Belfast, en su mismo lecho de muerte. 

Referencias documentales:

Libro "Historia de la Flota" de Juan Carlos Díaz Lorenzo.

Libro "Todo Avante" de Marino Gómez-Santos.

Libro "Buques españoles hundidos o naufragados durante los años de la Gran Guerra (1914-1918)" de Lino José Pazos Pérez.

Colaboración especial "La pérdida del Cirilo Amorós" de Manuel Rodríguez Aguilar.

Web www.irishwrecksonline.net .

Web www.miramarshipsindex.org.nz .

Lista Oficial de buques españoles año 1920.

MISCELÁNEA DOCUMENTAL
La pérdida del Cirilo Amorós

Colaboración especial de Manuel Rodríguez Aguilar

GALERÍA DE IMÁGENES
El Cirilo Amorós varado e inundado para sofocar el incendio sufrido el 14 de septiembre de 1916. A su costado, el algibe Roberto y el remolcador León, intentan achicar las bodegas del Cirilo Amorós.

Archivo: J. C. González

Colaboración de Alberto Mantilla

www.buques.org
El Cirilo Amorós partiendo de Alicante en el que sería su último viaje

Autor de la acuarela: EL ILUSTRADOR DE BaRCOS

http://elilustradordebarcos.wordpress.com/
El Cirilo Amorós embarrancado en Waterford

Archivo: County Waterford Museum

Colaboración de Manuel Rodríguez Aguilar
Imagen del Cirilo Amorós embarrancado en la que se pueden apreciar los cables empleados en el salvamento de la tripulación así como las características del acantilado que lo hirió de muerte

Archivo: Brian Corry

Colaboración de Manuel Rodríguez Aguilar
Parte de la tripulación fotografiados después de su salvamento

 Archivo: Brian Corry

Colaboración de Manuel Rodríguez Aguilar
Los restos del Cirilo Amorós, en forma de zapatilla, después de su desguace

Archivo: Brian Corry

Colaboración de Manuel Rodríguez Aguilar