Vapor "Miramar"
CARACTERÍSTICAS
“Miramar" Una máquina alternativa de vapor de triple expansión Año de construcción 1.904 Astilleros N. Odero de La Foce (Génova) Nombres Final Embarrancado y perdido el 9 de febrero de 1918 en Aguillones, cerca de cabo Ortegal (La Coruña) Desplazamiento 1,750 t Peso muerto Registro Bruto 1.678 tm Registro Neto 1.052 tm Eslora total 81,74 m Eslora e.p.p. 78,60 m Manga 11,70 m Puntal 7,70 m Calado m Matrícula Palma de Mallorca Pasajeros 206 Propulsión Potencia 190 NHP Velocidad 15 nudos
HISTORIAL
El “Miramar” fue el primer buque construido por encargo expreso de La Isleña Marítima que lo encargó a los acreditados astilleros de la Casa Odero en La Foce, Génova.
Su botadura se llevó a cabo el día 17 de Diciembre de 1903, cuyo acto describe el periódico “Cáffaro” de Génova en estos términos:
"Ayer, por fin, después de cuarenta días (sic) de espera por no permitirlo el estado del mar, permitió éste pudiera verificarse. A las 12 horas, la bella señorita Laura de Bernardi, hija del caballero Vinzenzo, Director técnico del astillero Odero, acompañada de todos los ingenieros y Jefes de la Administración, del cónsul español, del Director y representantes de la sociedad armadora y del capitán que debe mandar el buque, estrelló la tradicional botella de champagne contra la proa del “Miramar”. El bautismo religioso lo efectuó el párroco de San Pedro de la Force. A las 13,55 el ingeniero de Bernardi, director del Vero, dio la voz de mando de “táglia la bozze”.
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El día 24 siguiente se verificaron las pruebas oficiales en aguas de Génova, logrando velocidad de 15 nudos a tiro forzado y 13 a tiro normal.
El día 7 de Enero de 1904, llegaba felizmente al puerto de Palma por vez primera, procedente de Génova bajo bandera y con tripulación italiana, al mando del capitán Don Gregorio Costa, y a bordo del cual venían el Director de Ia lsleña Marítíma Don Sebastián Simó, el consejero Don José Barceló, el capitán y el maquinista Don Juan Singala y Don Antonio Thomás, respectivamente.
Permaneció en puerto durante varios meses mientras se cumplimentaban los trámites para su abanderamiento y el 9 de Abril, mandado por el capitán Don Juan Singala, salió para Marsella al objeto de limpiar fondos, regresando a Palma el día 15 de1 propio mes.
EI día 21 siguiente, con motivo de la venida a Palma del rey Alfonso XIII, salió para recibir al yate real “Giralda” a la altura del cabo Regana con los miembros de la Junta de Gobierno de la Isleña Marítima y muchos invitados.
Al día siguiente, junto con el “Balear”, acompañó al monarca a las cuevas de Artá, Alcudia y Pollensa y el 24 por la noche salió para Ibiza con motivo del viaje del monarca a aquella isla.
Pocos días después se incorporó a la línea de Palma a Barcelona, siendo el “Miramar” el “buque insignia” de la flota de la Isleña Marítima, y por consiguiente, al mando del decano de sus capitanes y de sus primeros maquinistas, que en aquellos años eran Don Juan Singala y Don Antonio Thomás, respectivamente, hasta que la incorporación del “Rey Jaime II” en Octubre de 1910 lo relegó a lugar secundario.
El 12 de Junio de 1910 transportó una peregrinación a Civitavecchia, al frente de la cual iba el Obispo Don Pedro Juan Campins y Barceló, regresando a Palma el día 23. El 23 de Julio de 1912 nuevamente transporta una peregrinación diocesana a la misma ciudad.
La escasez de carbón que motivó la guerra europea, también aconsejó apartar al “Miramar” de sus habituales servicios en el sector de Ba1eares, y pintado su casco de negro, como buque carguero, a principios de 1918 emprendió su primer viaje al puerto de Musel para cargar carbón con destino a Cádiz.
A las cinco de la tarde del día 8 de Febrero sale de Gijón y sobre las tres de la madrugada del día siguiente embarrancó en la ensenada de Aguillones, cerca del cabo Ortegal, perdiéndose totalmente.
El periódico “La Voz de Galicia” del día 10, narró en estos términos el naufragio del “Miramar”:
| “A las 3 de la madrugada de hoy (día 9), encalló en una ensenada de Aguillones, cerca del cabo Ortegal, un vapor llamado “Miramar”, de la compañía Isleña Marítima y matrícula de Palma de Mallorca. Desplazaba el buque unas 1.600 toneladas y se dirigía con rumbo a Cádiz, conduciendo un cargamento de carbón tomado en el puerto de Musel, de donde salió ayer a las cinco de la tarde. A las tres de la madrugada, hora en que ocurrió el siniestro, iba de guardia el oficial primero, quien, al advertir que el buque había tocado en las rocas, ordenó que se echaran los botes al agua; pero el oleaje destrozó algunos, librándose de los embates del mar solamente dos, que fueron ocupados por los marineros. Una de las citadas embarcaciones, después de correr grandes riesgos y de estar varias veces a punto de naufragar, consiguió llegar a la bahía de Cariño, zozobrando a la entrada, desde donde los individuos que la ocupaban, comenzaron a pedir socorro. A sus gritos, varios marineros acudieron en auxilio de los infelices que luchaban contra el mar y la niebla, que les impedía conocer el sitio en que se encontraban. Trabajo costó a los abnegados marineros de este puerto dar con los que demandaban auxilio, pero al fin, pudieron encontrarlos y recogerlos, trayéndolos a tierra, donde relataron la forma en que ocurrió el accidente y señalaron el lugar en que el “Miramar” se hallaba encallado. Circulada la noticia, muchos vecinos de este puerto salimos con dirección a Aguillones, bordeando la abrupta costa y venciendo las enormes dificultades que el camino ofrecía. Cuando llegamos, empezaban a desembarcar los náufragos. Un audaz marinero, atándose a la cintura un nuevo cabo, se arrojó al mar, y a nado, 1o trajo hasta tierra, quedando de esta suerte establecida la comunicación entre el buque y la playa. Luego, con la ayuda de los que habíamos acudido al lugar mencionado, comenzaron a pasar, braceando por dicho cabo, hasta 27 tripulantes del vapor “Miramar”. Venciendo enormes dificultades, logramos traer a los mencionados marineros a Cariño. Según éstos manifiestan, faltan diez hombres de los que constituían la tripulación del vapor encallado. Se cree que al ser destrozados por el mar los botes en que habían intentado salvarse, fueron estrellados contra las rocas por el mar, cada vez más embravecido. Entre los que se supone han perecido, figura el capitán Don Jorge Bennasar y el telegrafista del buque, Don Luis Cuéllar. El mar arrojó más tarde dos cadáveres. Se cree imposible subirlos a la ribera, dado el estado imponente del mar, que bate furiosamente contra los acantilados de la costa. Se dedicaba el “Miramar” a conducir pasaje y correo entre Palma de Mallorca y Barcelona y era éste el primer viaje de cabotaje que hacía. Se considera inminente la pérdida total del barco y su cargamento. |
Perecieron en el naufragio los siguientes tripulantes:
Capitán: Don Jorge Bennasar Juan Radiotelegrafista: Don Luis Cuéllar Cuéllar Mayordomo: Antonio Company Camarero: Jaime Palou Tomás Pañolero: Jaime García García Marinero: Nicolás Vivó Palerm Fogoneros: Antonio Pujol García y Monserrat March Amengual Carpintero: Bartolomé Suau Sastre Marmitón: José Alba ReaI
Entre los supervivientes figuraban los pilotos Don Jaime Fornaris y Don Manuel Despujol, así como los maquinistas Don José Palmer, Don José Albertí y Don Francisco Quevedo.
Los náufragos llegaron a Palma días después, dirigiéndose desde el puerto a la capilla del Hospital, para ofrendar aI Santo Cristo de la Sangre la cuerda que les permitió su salvamento.
El capitán Don Damián Rigo Mir fue comisionado por la Isleña Marítima para desplazarse al lugar del naufragio, al objeto de estudiar la posibilidad de la recuperación del “Miramar” , pero el estado en que se encontraba, materialmente empotrado en los acantilados, no permitió salvamento alguno.
Se pudieron recuperar elementos del buque, como la caldera, que en el año 1926 fue instalada en el vapor "Romeu".
A continuación se refleja el contenido de la carta de agradecimiento que el Segundo Oficial D. Manuel Despujol Pau , superviviente del naufragio, dirigió a la Villa de Cariño:
| “Al pueblo de Cariño: Dificilísima tarea seria el querer enumerar los rasgos de abnegación, de valor y de humanitarismo con que el pueblo todo de Cariño ha demostrado una vez mas los sentimientos de caridad que le adornan. Pero eso no es óbice para que una humilde pluma le dedique en estos renglones un sincero recuerdo, que sea testimonio fiel de nuestro inmenso reconocimiento. Hagamos memoria. Un amanecer frío y gris de los corrientes en invierno en las costas gallegas. La mar, batiendo rudamente las abruptas estribaciones de Cabo Ortegal . El Miramar tumbado sobre su costado de babor, parecía con el ruido de su herraje lanzar los últimos lamentos de su mortal agonía. Sobre el, la mayoría de los supervivientes, ateridos de frío, gemían aferrados a la borda, implorando del cielo el auxilio que no creían recibir de los humanos. Empezó entonces la última parte de nuestro calvario. Uno por uno, fueron arriándose por un cabo los desgraciados supervivientes. Y al buscar con ansia un compasivo refugio en tierra, no hallaron más que las inclementes rocas, cortadas a pico, que con sus aceradas estrías laceraban sus ateridos miembros. ¡Oh, cuadro de desolación y de dolor que la pluma no puede describir! Los acantilados de la costa parecían negar su auxilio a los que la mar había negado una tumba. Y cuando ya el desaliento empezaba a apoderarse de ellos, cuando creían más cercana su muerte, cuando desesperaban de todo, unos cuantos moradores del pueblo de Cariño, de complexión tan fuerte como blando el corazón, desafiando intrépidos los peligros del descenso por aquellos precipicios, acudieron presurosos y solícitos a derrochar por sus manos los incalculables tesoros de sus atenciones y sus cuidados. Uno de ellos sirvió de guía a los menos contusos; los otros se repartieron la pesada carga de los cuerpos inertes, y emprendimos el ascenso por la costa, sin querer volver la vista atrás para no dejar pedazos de alma desgarrada entre las peñas, donde habían perecido diez de nuestros infortunados compañeros. No podíamos continuar sin dejar de consignar un justo homenaje de sincero afecto y eterna admiración a la valiosa ayuda que en aquellos tristes momentos, durante los que recorrimos nuestra calle de la amargura, nos prestó con alma y vida D. Manuel Pernas Docanto, al que nunca quedaremos suficientemente agradecidos. Llegados al primer caserío que nos separaba del pueblo, pudimos apreciar allí el noble corazón de aquellos honrados campesinos, que nos quitaron nuestras ropas mojadas para cambiarlas por las suyas, y, después de repuestos con buena y abundante leche, emprendimos otra vez nuestro camino hacia el pueblo, que ya empezaba a divisarse y que no en vano lleva el nombre de CARIÑO. Sus moradores disputábanse a los náufragos para poder compartir con ellos el peso de su desgracia, ofreciéndoles en sus hogares, con sus tiernos cuidados, un albergue con el que intentaban suplir el calor y las carias de nuestras familias. La memoria es infiel, y mas en estos momentos en que quisiéramos recordar uno por uno los nombres de aquellos atletas de la caridad que habitan el pintoresco pueblo de Cariño. Entre los que recordamos, figuran en primer término el inspector de sanidad D. Manuel Taracido, D. Modesto Piñeiro, el señor cura D. Vicente Santiago y muchos otros que rivalizaron en estos actos de caridad y de amor al prójimo. No podemos menos de consignar también al celoso oficial de Telégrafos, D. Enrique Correal, quien se ofreció, a medida de sus fuerzas, poniéndose a nuestra disposición, juntamente con el digno corresponsal de La Voz De Galicia en Cariño, D. Francisco Pita. Y a vosotros todos, abnegados cariñenses, el más sincero recuerdo desde estas paginas. Y tened por seguro que, al dejar tal vez para siempre vuestras hospitalarias tierras, dejamos con vosotros pedazos de nuestra alma, y nos llevamos en el corazón recuerdos imborrables de vuestra bondad.”
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En el semanario mallorquín Foch y Fun , en su edición del dia 16 de febrero do 1918 vino publicada esta poesía dedicada al naufragio del “Miramar” :
| ¡Adiós Miramar! Desapareciste vencido por las olas y a Mallorca das un mal que pensar viendo que fuiste nuestro, vilmente te compraron y a morir te llevaron ... ¡Adiós, Miramar! La ambición es causa de lo que te pasa gente de mala raza te asesinó, a Cádiz partías y te renegaste, diez vidas cortaste ... ¡Adiós, Miramar! El piloto Fornaris cumpliendo servicio dio la noticia al embarrancar. ¡Oh, vil egoísmo por el que te alejaste por el que naufragaste ... ¡Adiós, Miramar! Hermanos, padres, viudas, familias enteras el naufragio que hiciste tienen que llorar. ¡Adiós pobres víctimas que con cruel agonía llegó el fatal día ... ! ¡Adiós, Miramar! Mallorca protesta del todo indignada porque le han robado la Isleña flotante. Perdido va un barco que queda sin vida y con grave razón grita: ¡Maldito causante! |
GALERÍA DE IMÁGENES
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El "Miramar" en el puerto de Palma.
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Bonita estampa del "Miramar" . Archivo Juan Ignacio Bas Grau.
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El "Miramar" atracado en el puerto de Palma. Imagen tomada de "Paraíso Balear".
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El "Miramar" en Barcelona. Postal. Tomada de "Vida Marítima".
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El "Miramar" en Barcelona atracado de puntas. Postal. Tomada de "Vida Marítima".
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El "Miramar" en Barcelona. Postal. Tomada de "Vida Marítima". |
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El "Miramar" embarrancado en Aguillones. Archivo Jesús Oliver. |
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El "Miramar" en una bonita pintura de Ramón Sanpol Isern.
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